viernes, 28 de abril de 2017

1

En un descampado, lo encontré,
tirado en el suelo, morado,
lleno de heridas y abandonado.

Desnudo, sin brazos,
sin piernas, 
sin corazón.

Putrefacción,
moscas, 
acumulación.

Un olor peculidar,
no dulce,
pero agradable. 

Estaba muerto,
pero sonreía, 
sin más remedio,
cara cosida y boca destruida. 

Poca sangre, mucho tiempo,
dolor denso.

Nadie le reclama, nadie lo busca,
abandonado, 
se ofusca. 

Quien quisiera estar en su lugar,
entre cementos y tormentos,
para aprender a jugar,
entre lamentos.